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La renovación tecnológica es un trabajo colaborativo

Desde la nube a la autoconducción, pasando por el propio internet, los entornos open source favorecen el avance en distintas tecnologías.

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La evolución del tratamiento del código abierto es un ejemplo claro de que nunca se puede decir de esta agua no beberé, especialmente en tecnología. Desde el “Linux es un cáncer” que proclamaba el CEO de Microsoft en 2001, Steve Ballmer, al “Microsoft loves Linux” del actual consejero delegado, Satya Nadella, van 14 años y todo un giro de la industria, el que va de considerar el código como propiedad intelectual, privada e infranqueable, a una herramienta que poner a disposición de terceros para su desarrollo y mejora. Así lo entiende el propio Microsoft, que tiene varios proyectos de este tipo con su negocio en la nube, Azure; Google, que lleva más de 2.000 iniciativas; plataformas como Facebook o Twitter. Los ejemplos son innumerables. 

Y en todo tipo de tecnologías. Hace menos de un año, el pasado mes de abril, Baidu anunciaba su decisión de abrir su plataforma de conducción autónoma, en lo que denominaba su proyecto Apollo, bautizado como la misión aeroespacial que conseguía llevar al hombre a la luna. Una decisión con la que querían “construir un ecosistema colaborativo, utilizando sus capacidades en tecnología de inteligencia artificial para trabajar de forma conjunta con otras compañías para promocionar el desarrollo y popularización de la tecnología de conducción autónoma”. 

Este es un movimiento cada vez más común en la industria. La arquitectura tradicional de internet necesita del código abierto para reinventarse y seguir creciendo, máxime cuando la tendencia es a la sociedad conectada, con un número creciente de dispositivos conectados que necesitan de desarrollo y seguridad. Así lo entiende Eric Brewer, vicepresidente de infraestructura en Google, quien reconocía hace unas semanas en el podcast STACK que en un primer momento “no había acuerdo” sobre el código abierto, refiriéndose a Kubernetes, un sistema de código abierto para la nube que primero se desarrollaba dentro del entorno de Mountain View para después donarlo a la organización Cloud Native Computing. “O incluso si deberíamos comenzar una nueva plataforma de computación”. 

Para la nube, como en otros elementos de la infraestructura TI, la importancia del código abierto se hace patente en múltiples iniciativas. Así lo entienden también desde HPE, que cuenta con una amplia historia de trabajo en entornos open source; de hecho, lo emplea en uno de sus proyectos más destacados, The Machine, que propone un cambio básico en computación, apostando por una arquitectura basada en la memoria. La aplicación del open source es constante: hace apenas unas semanas desde el lanzamiento de un programa para la comunidad de desarrolladores de HPE, con el “objetivo estratégico de mejorar la experiencia de desarrolladores y mejorar su productividad en el nuevo mundo del multicloud y la TI híbrida”, en palabras de Said Syed, responsable del tema en la compañía. El programa se dirige, especialmente, a cinco tipos de especialistas: desarrolladores de aplicaciones nativas para cloud, de ITOps, en DevOps, ingenieros que estén desarrollando herramientas open source en general, y socios con los que poder trabajar para fomentar la nueva iniciativa. 

El trabajo con código abierto ha dejado de ser una alternativa para la parte más liberal de los ingenieros y técnicos del mundo tech, para volverse un imperativo sin el cual será imposible evolucionar al ritmo que exige el avance de la tecnología. 



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