Las empresas se preparan para la llegada del blockchain

Para aprovechar todo el potencial del blockchain se debe tener en cuenta el estado de diversos elementos de la infraestructura TI.

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Este 2017 ha sido el año del despunte del bitcoin, con una rápida progresión, que resulta difícil desligar de cierta volatilidad, que ha hecho que, en los 11 meses que van de enero a principios de diciembre, aumente su valoración un 1.400%. Un bitcoin ha pasado de valer algo menos de 1.000 dólares en enero a sobrepasar, en la segunda semana de diciembre, los 16.000 dólares. 

De forma paralela a esta tecnología aunque con, de momento, menos celebridad, ha evolucionado una herramienta que nace de la esencia de las criptomonedas: el blockchain. La tecnología de cadenas de bloques está suscitando gran revuelo en un sector de la sociedad tech, que hace un paralelismo con internet como un servicio básico (y difícilmente comprensible en su base técnica) que se emplea como vehículo para otras operaciones.

Simplificando, el blockchain es la tecnología que subyace en bitcoin, ethereum y otras divisas digitales. Cada operación que se realiza mediante minería de bitcoins, que es la forma en la que se generan las criptomonedas, se va confirmando por todos los equipos conectados: es una red distribuida que hace que cada una de esas operaciones nuevas se sume a todas las anteriores y, al ir cerrando cada bloque, vaya sellando un larguísimo libro de contabilidad. Al verificarlo todos los centros, hace que sea prácticamente inmutable y, por tanto, segura en extremo.

Así se forma la cadena de bloques, el blockchain. Más allá de para únicamente servir como registro de las operaciones que han dado en criptomonedas, la cadena de bloques sirve como elemento a través del cual almacenar y transmitir información que, como la propia cadena, permanece de forma privada e inmutable. Por poner dos ejemplos de su uso, muchas fintech la están empleando ya para, por ejemplo, garantizarse transferencias más rápidas y económicas entre cualquier país del mundo; en el sector sanitario, el blockchain podría suponer un acceso seguro al historial del paciente, esté donde esté. 

Como pasa con otras tecnologías, el blockchain se configura como una herramienta transversal, que abarca múltiples campos y sectores. Del mismo modo que ha dejado hace mucho de considerarse que la inteligencia artificial se reduce a robots autónomos para aplicarse de múltiples maneras, el blockchain se está revelando como una tecnología útil en muchos terrenos. 

Y así como las empresas han ido descubriendo las formas en las que emplear la inteligencia artificial, desde entornos corporativos se está volviendo ahora la vista hacia el blockchain. Sin embargo, su uso supone un desafío a nivel de gestión TI, ya que muchos de los recursos de infraestructura informática o nube pública con los que cuentan las compañías deben actualizarse para poder adaptarse a los requisitos que demanda el empleo de la cadena de bloques. Se está abriendo un nuevo mercado para las soluciones que permiten adaptarse a las empresas a este nuevo entorno, en el que destacan pioneras en el sector como HPE con Mission Critical DLT, que saldrá a la venta en 2018 y con la que se facilita el despliegue de herramientas para blockchain de forma rápida y sencilla. 

Pese a su juventud, la tecnología de cadena de bloques es una de las firmes candidatas para alzarse con el título de nuevo internet, algo que las empresas no deben de perder de vista si quieren sacar provecho de todos los recursos que les puede llegar a ofrecer el blockchain.