Cinco consejos para mejorar la productividad de tu pyme

Tener una empresa con pocos trabajadores no es excusa para no intentar sacar el máximo rendimiento del negocio. Al contrario, a veces hasta facilita las tareas.

pyme productividad

Se tiende a pensar que, en el sector empresarial, los grandes cambios o transformaciones son los que llevan a una mejora en el negocio; y que estos cambios son tanto más sencillos cuanto mayor capacidad tiene la empresa. Un error muy común es confundir capacidad con tamaño o con capitalización. No las que tienen más empleados o manejan mayores cantidades de dinero son las que consiguen mejorar de forma eficiente su productividad

Antes al contrario, o al menos en lo que se refiere a pequeñas medidas que repercuten en el estado general de la compañía. Así, las pymes pueden realizar con facilidad determinados cambios que contribuyen a la mejora de la productividad. Aquí van cinco consejos. 

1) Facilita el modelo de trabajo a tus empleados. A veces es imposible cuadrar todas las exigencias personales de horarios o turnos de cada trabajador, pero sí que se puede facilitar cierta flexibilidad, por ejemplo a la hora de gestionar las horas de entrada o salida, cambiarse horas o días entre compañeros o permitir ciertas jornadas de teletrabajo.

Esto conllevará nuevos desafíos, como aumentar la seguridad en casos de trabajo en remoto, que se pueden cubrir con las actuales soluciones de seguridad. Hay que evolucionar del modelo de calentar la silla: más horas u horas fijas en oficina o empresa no repercuten en mejores resultados. 

2) Permite que los trabajadores cuenten con tiempo para plantear mejoras organizativas o laborales, y escúchalas. El tan manido tiempo para proyectos propios de empresas como Google no tiene que traducirse en un 20% exacto del horario de la plantilla destinado a este fin. Pero sí que es interesante plantear un tiempo semanal, quincenal o mensual en el que pensar en vías para mejorar el trabajo propio o del grupo.

Eso sí, esto no sirve de nada si después se van a ignorar las propuestas. La reciprocidad y la escucha activa son más que tópicos. Esto no implica que se pierda tiempo total de trabajo, ni por supuesto se puede traducir en alargar la jornada del trabajador. La mejora de otros aspectos, por ejemplo equipos informáticos e infraestructura, facilitará el extra de tiempo necesario para este punto. 

3) Mantén actualizados los equipos informáticos con los que cuenta la empresa. En línea con el punto anterior. No se trata de que cada año se compren los últimos modelos de ordenadores o impresoras, pero tampoco se puede esperar buenos niveles de eficiencia y productividad con herramientas de antes de la burbuja puntocom. El trabajo con socios de confianza en temas de hardware y software, que controlen las necesidades antes de que se produzcan problemas, es clave, antes que decidirse únicamente a modernizar la tecnología cuando ya no puede dar más de sí. 

4) Mejora la infraestructura tecnológica. En la línea de lo anterior, pero más allá de los equipos de los empleados. Las soluciones que se utilizan a nivel interno y en el trabajo con gente de fuera puede ayudar a  facilitar o automatizar el desempeño de tareas ya no solo tediosas, sino directamente poco eficientes. Un empleado que pueda acceder fácilmente a una herramienta de comunicación interna, que pueda gestionar documentos o archivos ágilmente, siempre será más productivo que el que ve como estos procesos le comen horas de su jornada laboral. 

5) Mantén unas instalaciones físicas atractivas para tus empleados. Evidentemente, lo ideal sería que todas las empresas pudieran contar con entornos cuidados, pero no siempre se puede acceder a los espacios idóneos. Sin embargo, contribuir a que el entorno se acomode lo mejor posible a los trabajadores no siempre supone grandes desembolsos económicos: a veces es algo tan sencillo como replantearse el reparto de espacios de trabajo o comprar una máquina de café.